Encuentros de Mujeres Indígenas de la Orinoquía y la Amazonía colombiana- EMIA

La voz de las mujeres sobre el futuro de sus pueblos.

“Es la misma mujer indígena, fortalecida, la que debe hablar por ella”.

Mujer Piaroa, Reunión Binacional de Mujeres indígenas de Colombia y Venezuela (2007).

 

Es evidente que las mujeres indígenas deben ocupar un papel central en las acciones orientadas a proteger y promover los derechos de sus pueblos. Por una parte, porque son fundamentales en la vida económica, social y cultural de sus comunidades, y por otra, porque en su condición de mujeres y de indígenas, son objeto de una doble discriminación, lo que pone en peligro el ejercicio de sus derechos. Pese a lo anterior, las mujeres son generalmente excluidas de las consultas y la toma de decisiones en relación con los programas de desarrollo a implementar en sus comunidades, barrios o asentamientos. Como consecuencia de ello, sus prioridades no se reflejan en las acciones, lo que a su vez contribuye a reforzar su situación de marginación, sus sentimientos de insatisfacción, falta de bienestar y deterioro de su salud.

 

En Etnollano, desde 1984 hasta la actualidad, hemos trabajado por fomentar y fortalecer la participación de las mujeres indígenas en los programas de salud, educación, mejoramiento económico y social, que refuerce el patrimonio cultural de las comunidades, y contribuya a su desarrollo autónomo y sustentable. Durante estos años de trabajo conjunto, se acumularon múltiples inquietudes sobre las situaciones y necesidades de apoyo local relacionadas al trabajo con las mujeres. Esas inquietudes hacían referencia a un desconocimiento de sus condiciones de salud, a la preocupación frente al desuso de sus saberes como parte de las dinámicas comunitarias de sus pueblos y a la necesidad de fortalecer su liderazgo, especialmente en procesos interculturales. Tres ejes que sin duda debían trabajarse si se buscaba impactar de forma positiva y duradera en las condiciones de vida de las comunidades.

 

Desde el año 2003, Etnollano en el marco de la RedSiama ha generado espacios como los Encuentros de Mujeres indígenas de la Orinoquia y la Amazonía Colombianas (EMIAS), para el análisis de las condiciones de vida de las mujeres indígenas de la Amazonía y Orinoquia, sus necesidades y las oportunidades con las que cuentan en sus espacios cotidianos, a través de su propia voz y vivencia. A largo de estos años, estos encuentros han facilitado el intercambio de experiencias entre las mujeres indígenas de diferentes lugares del territorio nacional y del noroeste amazónico, con el propósito de contribuir al fortalecimiento de sus procesos sociales a partir del fortalecimiento de sus saberes y la formulación de acciones concretas que buscan mejor la salud de sus pueblos.

 

En el Primer EMIA, realizado en el año 2003 en Villa de Leyva, las mujeres participantes en el evento intercambiaron experiencias sobre sus vidas, sus sistemas de producción y sus familias. Este compartir de situaciones tan diversas permitió a muchas de ellas iniciar una reflexión en sus grupos sociales sobre el papel de la mujer en el desarrollo social y económico de sus comunidades y asentamientos urbanos, con el propósito de fortalecer su participación tanto en el contexto familiar/comunitario como en el contexto regional.

 

Al Segundo EMIA, realizado en la ciudad de Armenia, en el Eje Cafetero colombiano en el año 2004, las mujeres llegaron con posiciones estructuradas y firmes sobre el papel que ellas tienen en el fortalecimiento de la educación de sus hijos, en la importancia de su rol para mantener la salud de la familia y la comunidad, en la valoración de sus idiomas tradicionales y en la generación de ingresos, principalmente a partir de la actividad artesanal. El tema de este Segundo Encuentro, centrado en la seguridad alimentaria y las relaciones familiares, promovió en ellas nuevas fortalezas pues todas consideran que la alimentación de la familia es uno de los papeles más importantes que la mujer debe tener en sus comunidades. “la comida es la vida”, concluyeron unánimemente. A partir de este tema se abordó el concepto de felicidad que maneja cada una de las culturas representadas y las condiciones que se requieren para que las mujeres puedan sentir bienestar y felicidad.

 

Para el año 2006 la ciudad de Puerto Carreño fue escogida para la realización del Tercer Encuentro de Mujeres Indígenas de la Orinoquia y la Amazonía Colombianas. Dicho EMIA se fundamentó en las reflexiones sobre los principales problemas que afectan a las mujeres indígenas en la macroregión; específicamente los relacionados a procesos de urbanización y la entrada de sus comunidades a la economía de mercado. Como parte de la reflexión de este encuentro, se invitaron representantes del Ministerio de Protección Social y de las Secretarías de Salud de Mitú, Amazonas y Vichada, para presentar a las mujeres diferentes caminos de concertación para recibir una adecuada prestación de servicios de salud en sus comunidades, y escuchar de la voz de las participantes las problemáticas en salud más relevantes desde la perspectiva cultural y comunitaria.

 

El Cuarto Encuentro, realizado en tres sedes: Bogotá, Valledupar y la Sierra Nevada de Santa Marta, celebrado en el año 2008 abordó los temas de la independencia económica, la salud y la autonomía de las mujeres indígenas. Este proceso generó reflexiones y brindó herramientas útiles a las mujeres en el mejoramiento y optimización de sus procesos locales productivos y de salud.

 

Los EMIAS, le han permitido a Etnollano y a las participantes comprender a profundidad el papel actual de las mujeres indígenas dentro de sus contextos sociales y culturales; conocimiento fundamental para pensar y comprender el presente y el futuro de sus pueblos. Han evidenciado los espacios propios desde los cuales las mujeres indígenas se manifiestan, participan y son autónomas en la toma de decisiones; permitiéndoles incidir en las relaciones políticas, sociales y económicas de sus pueblos. Sin embargo, esos espacios no siempre son visibles y por lo tanto pueden pasar como inexistentes. Por eso la voz de las mujeres permite centrar la mirada en la diversidad de situaciones, condiciones y contextos culturales, que son las bases sobre las que se construye el ser y el hacer, condiciones que definen la condición de género.